El hombre que plantaba árboles, más que una novela

Puedes pasar toda una vida leyendo, que siempre encontrarás un libro del que no sabías nada y es capaz de transformarte un poco. Esa es la magia de la lectura, ¿no? Su capacidad para entrar en nosotros y pasar a formar parte de lo que somos. Pues bien, en La Petita creemos que El hombre que plantaba árboles es uno de esos libros a los que todo lector debería permitir entrar en su vida, una de esas obras que deberían cambiarnos un poco a todos.

Esta es nuestra segunda recomendación para esta Navidad, orientada a jóvenes lectores, digamos de entre 10 y 300 años.

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¿Novela breve, relato extenso? Quién sabe. Son unas cien páginas de lectura al principio un poco árida, mientras el narrador recorre la geografía muerta de ese rincón de los Alpes a donde lo conduce su deseo de estar solo. Enseguida, sin embargo, comenzará a discurrir cálida y viva, como al abrigo del fuego con el que el personaje principal acoge en su cabaña al hombre que nos cuenta la historia. Justo a tiempo. En el momento del primer encuentro el narrador se encontraba ya desesperado por la sed y el frío en medio de la nada. 

El hombre que plantaba árboles relata la vida imaginaria de Eleazar Bouffier, quien paciente y lúcidamente dedica su existencia, tras la muerte de su esposa, a recoger bellotas del campo y plantarlas para que surjan de ellas árboles nuevos. Su intención es darle vida a un bosque en un páramo desolado de la geografía francesa. Por eso, con el paso de los años, cambiará las bellotas iniciales por otras semillas que enriquezcan el paisaje y abandonará la cría de ovejas, que se comían los brotes, para dedicarse al cuidado de las abejas. El bosque crece poco a poco. Visita tras visita del narrador. En un segundo plano se sitúa siempre este, que vive en el mundo real, que se ve obligado a luchar en la I Guerra Mundial y contempla el estallido de la II.

Un belleza. El libro fue escrito en 1953 y su autor, Jean Giono, lo distribuyó gratuitamente por varios países con la intención de fomentar la plantación de árboles. Así, tan simple como eso. Ahora, Duomo ediciones ha transformado el texto en una pequeña joya al incluir en su edición dos pop ups, uno al inicio y otro al final, que representan los dos estadios de la naturaleza de ese lugar donde el pastor plantó sus árboles antes y después de realizar su tarea. Las ilustraciones son obra de Joëlle Jolivet. Tenemos algunos libros de dibujo suyos en La Petita que nos encantan.

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